La banda de AM en peligro


Cuando me pongo a pensar que hace veinte o treinta años la mayoría de transistores incorporaban recepción AM (modulación ampliada), y que FM (frecuencia modulada) solo se destinaba a algunos tipos de receptores, y que era considerada casi como algo secundario, no puedo sentir una enorme sensación de contrariedad. Lo que son las cosas, lo que es el tiempo y sus paradojas.

En el mercado de aquel entonces, a la hora de adquirir un receptor de radio barato, te quedaban como única elección los de AM. Philips, Sony, Radiola, Sanyo y tantas marcas parecidas disponían de aparatos exclusivamente para modulación ampliada (o Amplitud Modulada). La llegada de las radio-fórmulas musicales, el estéreo y la potenciación de la radio como figura de entretenimiento como su papel principal (emisoras donde todo, las veinticuatro horas del día, era música) hizo que las emisoras en FM crecieran como setas.

Las rarísimas y complejas calculadoras mecánicas


Una de las cosas que me llama mucho la atención desde hace bastante tiempo es la ignorancia genérica que existe sobre las calculadoras mecánicas. Para una inmensa mayoría de gente son instrumentos básicos, sencillos, casi de juguete que no pasan de ser una regleta en donde movemos números y se muestra "la magia" del resultado. Pero la verdad es que van mucho más allá.

Con la llegada de las computadoras, y más aún de la microinformática, este tipo de máquinas mecánicas cayeron en el más absoluto ostracismo, sólo recordadas por coleccionistas y curiosos. Ni tan siquiera los amantes de los objetos vintage las suelen recordar. Una lástima y una gran injusticia para estos instrumentos tan necesarios en su tiempo, sin los cuales muchas tareas (desde diseño, arquitectura, ingeniería o deportes, además del comercio) hubieran sido mucho más problemáticas para los trabajadores o especialistas que tuvieran que llevarlas a cabo.

¿Por qué nos encanta tanto lo retro?


Las marcas más diversas han encontrado en los productos que apelan al recuerdo de años anteriores todo un filón. Estamos viendo cómo, cada poco tiempo, más y más estanterías se llenan con este tipo de productos, lo que es una muestra que viene a decirnos algo evidente: los productos de ahora no son, ni mucho menos, como los de antes.

No son como los de antes los pastelitos, ni la crema de cacao. No son como los de antes los automóviles, ni los receptores de radio. Aunque por fuera intenten parecerse.

Cómo te engañan los centros comerciales para que compres más


Hace unos días conversaba con una persona que se dedica a la restauración y me contaba cómo había dejado de acudir de compras para sus proyectos a Ikea. Según él, además de que en calidad y precio no difería de una tienda de los chinos (no hay nada nuevo bajo el sol, y si ponen los productos baratos por algo es), me contó que ya le había ocurrido varias veces el acudir a Ikea, ver un producto de oferta y aprovechar para comprarlo, y luego al pagar en caja y mirar el recibo darse cuenta de que de oferta nada, había pagado el artículo sin descuento. Me contó que también conocía a más personas que les había ocurrido algo parecido, y que parecía no ser el suyo un caso aislado.

Le dije que en efecto, que esa era una técnica por desgracia cada vez más habitual en centros comerciales y grandes almacenes. De hecho a mí mismo ya me ocurrió varias veces en El Corte Inglés.