¿Por qué nos encanta tanto lo retro?


Las marcas más diversas han encontrado en los productos que apelan al recuerdo de años anteriores todo un filón. Estamos viendo cómo, cada poco tiempo, más y más estanterías se llenan con este tipo de productos, lo que es una muestra que viene a decirnos algo evidente: los productos de ahora no son, ni mucho menos, como los de antes.

No son como los de antes los pastelitos, ni la crema de cacao. No son como los de antes los automóviles, ni los receptores de radio. Aunque por fuera intenten parecerse.

Cómo te engañan los centros comerciales para que compres más


Hace unos días conversaba con una persona que se dedica a la restauración y me contaba cómo había dejado de acudir de compras para sus proyectos a Ikea. Según él, además de que en calidad y precio no difería de una tienda de los chinos (no hay nada nuevo bajo el sol, y si ponen los productos baratos por algo es), me contó que ya le había ocurrido varias veces el acudir a Ikea, ver un producto de oferta y aprovechar para comprarlo, y luego al pagar en caja y mirar el recibo darse cuenta de que de oferta nada, había pagado el artículo sin descuento. Me contó que también conocía a más personas que les había ocurrido algo parecido, y que parecía no ser el suyo un caso aislado.

Le dije que en efecto, que esa era una técnica por desgracia cada vez más habitual en centros comerciales y grandes almacenes. De hecho a mí mismo ya me ocurrió varias veces en El Corte Inglés.

Bing Maps, el mundo al alcance de la mano


Uno de los mayores avances que, a mi modo de ver, ha traído consigo internet, han sido los mapas globales o por satélite, y la posibilidad de consultarlos desde el navegador.

Recuerdo la primera vez que consulté Google Maps, la posibilidad de estar "en directo" en cualquier parte del mundo, y ver "a vista de pájaro" el pueblo, ciudad o rincón del planeta que quisieras, me pareció algo de ciencia-ficción. Gracias a Google Maps nos dimos realmente cuenta de lo pequeño que es el planeta Tierra, pero aún más: de lo realmente pequeños que somos nosotros mismos.

Quién se esconde tras las marcas más famosas


Cuando nos vienen a la memoria marcas como Paredes, Kelme o Crube, tendemos a imaginarnos a nuestros recuerdos de niños con ellas, a nuestra infanca, y a personas que han vivido la historia de la marca desde hace muchos años, que prácticamente de forma constante las han lucido, llevado y usado con orgullo. Pero no, nada más lejos de la realidad.

Toda esa imagen, que se encargan muy bien de publicitar y destacar esas mismas firmas, recurriendo a valores como "retro", "calidad", "duradero", "histórico" (e incluso "mítico", en el caso de Paredes, casi nada...), es simplemente eso: imagen. Una cortina de humo. Puro escaparate. Normalmente los dueños de esas marcas solo se dedican a contar las ganancias y a cuantificar ventas, de todo lo demás hace tiempo que "pasaron del tema". Detrás de esas marcas se esconden empresas de marketing y de imagen, que se encargan de que te creas lo que no son mas que ficticias realidades en tu imaginación, que se dedican al cacareado "social branding" y similar, en aras de hacerte creer que son las marcas de toda la vida. Las mismas que conociste en tu infancia e incluso las mismas que conocieron tus padres. Pero no.