
Aunque -a diferencia de un inmenso número de aficionados a los relojes- los aviones no me apasionan demasiado, ni el mundo de la aeronáutica, sí que siento una especial relación con los dirigibles o "Zeppelins". De hecho, más que las motos, los coches o los barcos, estos son el medio de transporte que más me atrae.
Curiosamente, por desgracia, hoy día apenas se les puede ver, mucho menos viajar en ellos o utilizarlos diariamente como nuestro transporte común, y eso a pesar de todas sus bondades y su poca agresión al medio ambiente. Por eso me he permitido titular este artículo tomando la frase de aquel famoso documental que decía: "¿quién mató al coche eléctrico?". Y es que, ahora que los coches eléctricos parecen volver, tal vez a todos los amantes de los dirigibles nos quede aún la esperanza de ver a estas bellezas de la ingeniería volver a surcar los cielos.